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viernes, 23 de diciembre de 2011

La canción más triste para el día más triste


Justo antes de que nuestro amor se perdiera dijiste:
“soy tan constante como una estrella polar”.
Y yo dije: “constantemente en la oscuridad,
¿por dónde queda eso?

Estás en mi sangre como vino sagrado
sabes tan amargo y tan dulce,
oh, podría beberme una caja entera de ti, cariño,
y todavía me mantendría en pie,
todavía me mantendría en pie.


Recuerdo aquella vez que me dijiste:
“el amor son las almas tocándose”,
sin duda tú tocaste la mía
porque parte de ti emana de mí
en estos versos de vez en cuando.

Me encontré a una mujer,
tenía una boca como la tuya,
conocía tu vida,
conocía tus demonios y tus hazañas
y me dijo:
“ve hacia él, quédate con él si puedes,
pero prepárate para sangrar”...


sábado, 10 de diciembre de 2011

El derecho a delirar

¡Hola!

No tenía muy claro el porqué ni el cómo. No sabía cuál era el motor que me impulsaba a crear un blog. Pero ahí estaba el deseo, como siempre, esperando a ser sondeado un poco más allá. Finalmente lo supe: me animé a hacer este blog gracias a ti. Porque cada palmo de tu espíritu que traspasaba me contagiaba de su vitalidad. Una vitalidad delirante, pero todos tenemos derecho a delirar...


Y el delirio es simplemente tocar la lira de otra manera: de-lirar. Hubo una época en la que mi lira era tocada con aire sombrío, (versa est in luctum cithara mea...) pero ahora aprendo a tocarla en este nuevo modo, con delirio, para así quizás hacer vibrar a todos con él.

A mí se me romperán algunas cuerdas de la lira, a ti se te derretirán las alas cuando estés en las alturas, pero nadie nos podrá acusar de no haber vivido. ¡A delirar!